jueves, 9 de octubre de 2014

Venganza

Lóbregas ráfagas azotan mi estructura cerebral y dudo, ¡ por un maldito momento dudo ! y me empiezo a tronar los dedos, el espacio se estrecha, comienza el mareo...

Calma... solo eso calma ese disfrazado sentimiento de vació tan conocido, pero algo hace ¡click! que demonios estoy haciendo...

Mi cuerpo se mueve a voluntad y me personalidad se divide en dos partes que dialogan entre si, soy un ladrón de cuerpos...

Blanquecina luna que siempre permaneces conmigo pura, virginal e inmaculada, hasta tu has sido asestada por el golpe humano, ¡ y te odio por eso ! maldito seas ...

Tengo la boca reseca como la misma arena del Sahara y tienes la culpa, lo se y tu lo sabes también, vomitaría mi bilis tres veces mas con tal de hacerte pagar...

Mi putrefacto honor te culpo por mostrarme mi vileza, asqueroso invento de la casualidad, que carcomes mi existencia con tu luz infernal, llena de felicidad, ¡ como te odio por eso ! ...

Quiero escupir tres veces mas, sobre tu soberbia doctrina de falsa integridad, esas llagas que constantemente abres a tu antojo me lo recuerdan ¡ y te odio por eso ! ...

Mi ideal prevalecerá en la inconsciencia de tu precoz vanidad, ahora mientras me revuelco en fango de esta irreal vicisitud tan abismal y real, desearía poseerte hasta orquestar tu final...

¡ Y te odio por eso !

domingo, 23 de marzo de 2014

Apertura

Y así desperté, no con la noción de quien era ni lo que deseaba ser, sencillamente abrí aquellos pequeños atisbos de soledad taciturna que embriagan de amargura mi inexistente corazón, me reí de mí, de mis seres sanguíneos, de los egregores y finalmente de la vida misma, reí hasta desgarrar mi garganta y escribí un rondo de depravación parecido a los de Wagner donde guion se escribía conforme se iba pensando quise ser Sigfrido y fue en ese momento que las dulces vacilaciones se acumularon en lo profundo de mi psique vacía y mientras las garras de lo humano arrancaban mi vida a pequeños pedazos, disfrutaba el espectáculo con una sonrisa de satisfacción en mi rostro pues aquel espectáculo me hacía sentir por mucho bastante excitado, pues era como observarme a mí mismo ser consumido por las fauces de la oscuridad existencial y su vez se me presentaba a mi como el espectador principal de aquella obra, combinación perfecta de destrucción y creación misma, sin embargo ocurrió lo esperado mi estúpida inconsciencia me saco de aquel estupor finamente creado, golpeando mis nervios destrozados con la calamidad de aquel mundo onírico que tanto detesto, escape como cualquier ser en mi posición lo hubiera hecho, emprendí mi graciosa huida repleta de risas de fondo y cinismo asqueroso pero halagador, me coloque con prisa mi traje de luto color carmín y salte al escenario a debatir conmigo mismo, así es, con mi ser anteriormente destrozado sobre la literatura, la poesía, los demonios internos y sin darme cuenta mi público invisible comenzó a aplaudir y yo en mi éxtasis mental, continúe con mi sublime monologo que se apagaba poco a poco como una llama, que por ratos flaqueaba y en otros lanzaba llamaradas que parecían consumir todo a su paso, mis ojos se inundaron de inocente oscuridad y llegue al clímax de mi obra ese donde mi propio ser yacía consumido por la existencia humana y yo estaba ciegamente entregado a mi sutil acto de comedia, donde llore mientras reía y me deprimí mientras sentí felicidad y fue así que lo supe aquel trozo de carne que se había consumido caminaba entre el sucio mundo, pero yo me mantenía erguido con el sudor en la frente y el alma llena de satisfacción, en aquel pequeño escenario supe que en realidad ese era yo, la llama del sarcasmo y la sonrisa de la desesperación, lamentablemente el telón indicaba que había que llegar al desenlace y ennegrecí de ira me rasgue las ropas y busque en mis entrañas mi corazón pero recordé que nunca lo tuve y reí, reí hasta llenar los fondos vacíos del salón donde al final me consumí en una majestuosa comedia de la que solo quedo aquel traje carmesí…



Fue entonces cuando ese maldito ente persecutorio irrumpió en mi acto culminado y me llevo a través de los túneles de la cordura a ese maldito sueño que odio y desprecio, mas sin embargo no me deja de hacer sonreír, ese blasfemo lugar que suelen llamar realidad.


Amen. Jajajajajaja.